LOS PASAJEROS DEL AUTOBÚS
Imagina
que estás en un autobús y tú eres el conductor. Dentro de este autobús tenemos
a un grupo de pasajeros.
Los
pasajeros son pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales y otros aspectos
de tu experiencia. Van vestidos de negro y llevan navajas y otras armas con las
que te amenazan si no vas donde te dicen que tienes que ir:
-
“Tuerce a la izquierda,
tuerce a la derecha, mejor por este camino…”.
La
amenaza consiste en que si tú no vas por dónde ellos te dicen, se presentarán
en la parte delantera del autobús. El trato que has hecho con ellos para poder
estar más tranquilo es:
-
“Sentaos en la parte
de atrás del autobús de manera que yo no os vea muy a menudo, y haré lo que me
mandéis”.
Un
día te cansas de tantas amenazas, te enfadas y dices:
-
“Estoy harto, esto no
me gusta, quiero ir dónde me dé la gana, voy a echar a esta gente del autobús”.
Paras
el autobús y vas hacia atrás para tratar con ellos. Pero fíjate, lo primero que
has hecho ha sido parar. Se consciente de que no conduces a ninguna parte, sólo
estás negociando con los pasajeros y son muy fuertes, te dan mucho miedo y te
impiden tener un objetivo claro hacia el que conducir.
No tienen pensado irse porque consiguen lo que quieren.
De vez en cuando tratas de calmarlos, intentando que se sienten detrás, dónde no
los veas. Muy pronto no hace falta que te digan nada, tan pronto como los veas
tuerces hacia la izquierda, incluso crees que es la dirección que has elegid,
porque, a pesar de que el trato lo hiciste hace mucho tiempo y te has
acostumbrado a su presencia, ellos siguen teniendo el control.
Cuando decides no hacerles caso y vienen a la parte
delantera es como si pudieran hacerte daño, pero date cuenta de que, aunque los
pasajeros han amenazado con destruirte sino torcías a la izquierda, nunca lo
han hecho. Ellos no pueden hacer nada contra tu voluntad, pero has dejado que
tomen el control de tu autobús porque intentando llevar el control lo has
perdido completamente.


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